Los macarons encogieron mi ropa…

definitivo

Sábado | 6pm

Salí de casa a las prisas, un poco despeinada y algo acelerada, era tarde y llegaría tarde a mi cita. Como nunca la gente estaba loca, y no era yo, que va, eran ellos, que veían mi desesperación por llegar pronto a  mi destino y se atravesaban, bloqueaban mi camino y por más gritos que pegará, p e e r m i s o o o, más se lentos se volvían sus movimientos. Y entonces pensé en mi amigo Murphy, y para tranquilizarme dije; típico mientras más apurada, más desastres. Y automáticamente recupere un poco, sólo un poco la calma, y bien hice porque en aquel momento todos parecían perezosos, con tal rapidez que las algas podían crecer en ellos.

Pero finalmente, con unos minutos de retraso, llegué a mi destino. Salí del ascensor y aquel olor me hipnotizó, tal cual comic, era indescriptible, o quizás lo único extraordinariamente fascinante que hasta el momento me había sucedido aquella tarde. Fue instantáneo, mi olfato activarse y mis tripas empezaron a chillar.

Mmmm y así da gusto visitar a una amiga, aquel olor, aquel sabor y aquella taza de té. La mejor forma de terminar la travesía.

Domingo | 9am

Y después de una comelona…

Hay días que despierto con ganas de caminar un rato, despierta mis sentidos, me refresca la mente y el espíritu, y después de toooodos los macarons del día anterior, bien venía. Porque la verdad olvidé mencionar que aquello fue un atraco, la dejé sin nada, ni té ni ná, era lo mejor que había sucedido aquella tarde, debía disfrutarlo hasta el fin, y literalmente así fue. Es que aún recuerdo esos pastelitos y se me hace la boca agua ^__^.

Me sentía tan pesada, que si debía compararme para que me entendáis un poco, un hippo sería perfecto. Las manos, las piernas, madre mía, aquello era obsceno. Y llegó la prueba de fuego, la ropa, parece mentira, pero sentía que me quedaba chico,  todo, el pantalón, la camisa, el chubasquero, todo. Me pellizque intentando despertar, porque sin duda aquello era un mal sueño, y al ver que eran intento fallido, caí en cuenta, claroooo, cómo olvidarlo, era eso, que tonta; los macarons encogieron mi ropa.

Y así fue como una merienda indefensa hizo estragos en mi armario. Pero qué bien la pasé, una tarde de cháchara y buena compañía.

Feliz Lunes, feliz semana y recuerden sonreír que pa´ luego es tarde.

Vane

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